¿Te alegras cuando estas con ella? ¿Te hace falta? ¿Se sienten bien juntos? ¿Se ríen? ¿Tienen temas de que hablar? Si la respuesta a estos interrogantes es afirmativa, son buenas noticias, hay un buen clima. Recuerda que la alegría potencia el ser y la tristeza lo hunde.
En algunas parejas el fastidio o la incomodidad es obvia: ¡Que bueno que se fue hoy con sus amigas! ¡Que bueno que va a trabajar este fin de semana! Es obvio que ante una afirmación de estas, hay algo que anda mal.
No digo que tengas que echarte a la pena cada vez que tu mujer está lejos de ti, pero si saltas de alegría en su ausencia o la diversión comienza justo en el momento en que ella ya no está, es probable que se trate más de un estorbo o un mal necesario.
Que quede claro, no pretendo un embelesamiento de tu parte, sino gozo y simpatía. Si ella te hace sonreír de vez en cuando, vas bien. Si no ves la hora de contarle tu último logro o ese problema que te mortifica, sigues bien. Y si a veces sientes un cosquilleo agradable cuando por sorpresa te encuentras con ella, estas en lo que es.
Hay parejas que confunden “la alegría de que existas” con “la resignación de que existas” y yo no quiero que por ninguna razón ese sea tu caso, en especial, si lo que te lleva a hacerlo es pensar que esa es la única mujer que está a tu alcance.
A través de la información, los tips y los consejos que te doy en mi libro, vas a aprender que cualquier mujer que quieras a tu lado, la puedes tener.




